InicioSolucionesModelo de NegocioTecnologíaNosotrosInsightsContacto
Volver a Insights
Modelos de Negocio6 min de lectura4 de septiembre de 2026

De utilidades de $60,000 millones a pérdidas de $124,444 millones: lo que la gestión de CFE 2018-2024 le heredó al sistema eléctrico mexicano

Un análisis reciente sobre la vulnerabilidad del sistema eléctrico mexicano revela una cifra que pocos discuten abiertamente: durante la administración de CFE entre 2018 y 2024, la empresa pasó de reportar utilidades superiores a $60,000 millones de pesos a dejar pérdidas de $124,444 millones y una deuda de $490,000 millones, incumpliendo el 74% de los proyectos de infraestructura planteados. Este artículo analiza cómo ese legado financiero se refleja hoy en 273,000 interrupciones eléctricas registradas solo en los primeros siete meses de 2026 — y qué puede hacer la industria mientras el sistema se reconstruye.

De utilidades de $60,000 millones a pérdidas de $124,444 millones: lo que la gestión de CFE 2018-2024 le heredó al sistema eléctrico mexicano

Cada verano se repite la misma escena en México: colonias enteras se quedan sin electricidad durante horas, las redes sociales se llenan de reportes de falta de luz, y horas después llega la aclaración oficial — no fueron apagones, fueron interrupciones del servicio eléctrico.

La discusión sobre terminología escaló el pasado 24 de junio de 2026, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó públicamente que los eventos registrados en distintos estados del país debieran catalogarse como apagones, explicando que un apagón implica falta de capacidad de generación, mientras que lo ocurrido corresponde a fallas puntuales de distribución.

Es una distinción técnicamente válida. Pero detrás del debate semántico hay un problema estructural que las cifras financieras ayudan a explicar con claridad.

El legado financiero que explica la vulnerabilidad actual

Durante la administración de CFE al frente de Manuel Bartlett, entre 2018 y 2024, la empresa pública del Estado incumplió con el 74% de los proyectos de infraestructura planteados. En el aspecto financiero, el directivo recibió una eléctrica que reportaba utilidades superiores a los $60,000 millones de pesos, pero a su salida dejó pérdidas por $124,444 millones de pesos y una deuda de $490,000 millones.

Para especialistas del sector energético, si durante ese periodo no se hubiera limitado el desarrollo de proyectos de energía renovable y se hubieran ejecutado en tiempo y forma los proyectos de infraestructura planteados, varios de los eventos de interrupción registrados recientemente se habrían evitado.

Lo que esas cifras significan hoy, en números de interrupciones

El resultado de ese periodo de subinversión y proyectos incumplidos ya es medible. Entre enero y julio de 2026 se registraron 273,000 interrupciones en el suministro eléctrico a nivel nacional. El 31 de agosto, un apagón afectó simultáneamente a cuatro estados del sureste mexicano — Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán. Aunque el evento se atribuyó inicialmente a actos vandálicos contra dos líneas de alta tensión, especialistas consultados señalaron que el problema de fondo es estructural: falta de inversión y proyectos inconclusos heredados de administraciones anteriores.

Por qué la discusión sobre el nombre desvía la atención del problema real

Para especialistas consultados, concentrar el debate público en si un evento debe llamarse "apagón" o "interrupción" desvía la atención del verdadero desafío: la resiliencia del sistema eléctrico frente a una demanda que crece de forma sostenida.

Un consultor del sector explicó que actualmente el Sistema Eléctrico Nacional enfrenta presiones simultáneas derivadas de las altas temperaturas, el crecimiento del consumo, el sobrecalentamiento de transformadores y fallas tanto en las redes de distribución como en las de transmisión. La infraestructura de transmisión, en particular, continúa siendo uno de los principales cuellos de botella del sistema.

Esta vulnerabilidad se agrava en zonas geográficamente aisladas. La Península de Yucatán está conectada al Sistema Eléctrico Nacional, pero sus enlaces de transmisión no tienen capacidad suficiente para importar grandes volúmenes de energía cuando la demanda local supera la generación disponible. Baja California y Baja California Sur enfrentan un reto aún mayor: ambas entidades operan como islas energéticas, sin interconexión con el resto de la red nacional.

Lo que CFE dice estar haciendo al respecto

La CFE ha señalado que su Plan de Fortalecimiento y Expansión 2025-2030 contempla una inversión superior a 30,000 millones de dólares en generación, transmisión y distribución, incluyendo 3,994 MW de nueva capacidad firme y 14,000 MW en esquemas mixtos con almacenamiento de baterías. La empresa reconoce también los nuevos polos de consumo, como los centros de datos, dentro de sus escenarios de planeación, con una demanda proyectada de 1,500 megawatts adicionales.

Sin embargo, la propia CFE ha reconocido que, si bien las inversiones ya están en marcha, los proyectos correspondientes aún no se encuentran operando. Es decir: la solución está planeada, pero no está resuelta. Y reconstruir en cinco años lo que se dejó de invertir durante seis no es un proceso instantáneo.

Lo que esto significa para una planta industrial hoy

Para efectos prácticos, una planta industrial no experimenta la diferencia entre un "apagón" técnicamente definido y una "interrupción" de distribución. En ambos casos, la producción se detiene, los procesos automatizados pierden continuidad y el impacto económico ocurre de la misma forma.

Mientras el sistema eléctrico nacional atraviesa un proceso de reconstrucción que tomará años —no meses—, las plantas industriales que dependen exclusivamente de la red pública siguen expuestas a la misma vulnerabilidad estructural que generó las 273,000 interrupciones registradas en lo que va de 2026.

Generación en sitio: operar con independencia del ritmo de reconstrucción de la red

La generación de energía en sitio con gas natural, bajo el modelo Energy as a Service de Optimuss Canal, ofrece a la industria mexicana una forma de operar sin depender del cronograma de reconstrucción de la infraestructura nacional. La planta genera su propia energía como fuente principal, todos los días, con la red de CFE funcionando como respaldo complementario — no como la base de la que depende su continuidad operativa.

Este enfoque no requiere esperar a que el Plan de Fortalecimiento y Expansión 2025-2030 complete su ejecución, ni depende de que los próximos años de inversión logren revertir el rezago acumulado entre 2018 y 2024. Es una solución que opera hoy, con independencia del ritmo al que avance la reconstrucción del sistema nacional.

Bajo el modelo EaaS, esta independencia no requiere inversión de capital. Optimuss Canal instala, opera y mantiene los equipos de generación directamente en la planta del cliente, con un costo energético menor al de CFE desde el primer mes de operación.

La decisión que la industria puede tomar mientras el país reconstruye

Las cifras del periodo 2018-2024 no son solo un dato del pasado — son la explicación directa de por qué el sistema eléctrico mexicano llega a 2026 con márgenes de maniobra reducidos. La reconstrucción de esa infraestructura tomará años. La pregunta para cualquier planta industrial es si su continuidad operativa puede esperar ese mismo tiempo.

Optimuss Canal opera en 6 estados de México con clientes activos en manufactura, alimentos y bebidas, y petroquímica. Si tu planta consume más de 500 kWh al mes, contáctanos y en 48 horas te mostramos cómo generar tu propia energía como fuente primaria.

OC

Equipo Optimuss Canal

Especialistas en Energía Industrial